21 de enero de 2026
Empezar otro año, cositas 2025, ecosistema de libretas
¿Por qué cada día me cansa más y más usar redes sociales pero sigo usándolas? Se siente un dejà vu estar aqui otro año, empezando 2026 en el blog. Nuevos propósitos, menos redes sociales y más Ciberpatio. Suena genial, pero ¿por qué me cuesta tanta energía escribir aquí y no me cuesta nada abrir Instagram? Y luego me canso, me cansa el cerebro toda esa información, todas esas imágenes, todos esos estándares silenciosos. Haz más, compra esto que de verdad —esta vez sí— te va a cambiar la vida, un paso atrás, resiste el consumismo, resiste envidiar la vida de los demás, haz el esfuerzo consciente de acordarte de que todo el mundo proyecta en redes lo que quiere, sigue viendo fotos y más fotos, esta persona hace más cosas que tú, esta persona teje más rápido, esta dibuja más, de hecho esta otra dibuja todos los días, dibuja mejor, estudia más, estudia mejor. Otro paso atrás. Cierra la app. Ahora estás cansado. Ahora no puedes dedicar esos 15 minutos a actualizar tu blog de una puta vez.
Empieza otro año y la rueda solo sigue y sigue girando. Ahora tienes que brillar más que nunca. Ahora tienes que conseguir todos tus propósitos. Ahora eres joven. Ahora es el momento. Cada día eres menos joven. La lógica es aplastante. Cógete algo de beber, este post va para largo.
¿2026?
¡Amigos! No lo sé. No tengo respuestas para nada. Creo que este será finalmente el año que me desinstale Instagram del móvil, y ojalá dejar de usarlo en general. Me aferro a la idea de que es una forma de estar en contacto, pero estoy menos en contacto que nunca. Tengo un limitador de tiempo y a los 20 minutos de uso la aplicación se me cierra. Hay días que solo lo uso 5 minutos. Hay días que me salta el limitador a las 10 de la mañana. Paso las stories volando porque si no no me da tiempo a verlo todo. No le dedico mi atención a nada en especial. Quizás sin la muleta de "estar en contacto" de IG aprendería a andar por mi cuenta (es decir, a hablar realmente con mis amigues en lugar de pensar que ver una foto de ellos es mantener la relación).
Otra excusa reiterada de seguir usándolo es que tengo un IG personal y otro "profesional" (qué significa esto siquiera) y claro, cómo va a seguir viendo lo que hago la gente que no conozco de nada. ¿Les pido el número de teléfono? ¿Les mando un email? ¿Les importa acaso un pimiento lo que subo de pascuas en viernes? Quizás vais a tener que guardaros en marcadores esta web si os interesa saber a qué estoy, y visitarla de vez en cuando. Poco probable, pero puede que lo mejor para mi salud mental y para que me centre de una vez en las cosas que de verdad me importan.
¿Y cuáles son las cosas que de verdad me importan? Por favor, no me hagáis preguntas difíciles tan temprano en el año. La verdad es que 2025 me ha sacudido por completo y me ha dado una paliza y me ha hecho replantearme tantas cosas que no sé ni quién soy ni qué quiero. Quizás siempre que creemos saberlo es una ilusión sin fundamento que tarde o temprano se acaba rompiendo. No confío en que 2026 me ayude a resolver nada. De momento, tengo claras unas pocas cosas: quiero usar menos aún el móvil y las redes sociales, quiero recuperar mi atención y no vivir en la fatiga extrema de un cerebro que no para de recibir información, quiero dejar de ver vídeos aburridos y poco inspirados porque me hacen a mí aburrido y poco inspirado. Quiero que ver o escuchar algo sean una actividad consciente y no un tsunami imparable. Quiero encontrar dentro de mí un poco de energía para hablar con amigues, con conocidos interesantes, para crear vínculos (bastante valiente usar el plural, con uno ya me basta). Quiero que existir deje de significar "consumir". Quiero ver mi lista de libros leídos, de películas vistas, más vacía que nunca. Quiero saber, a finales de año, que aquello que ha entrado en mi cabeza, en mi vida y en mi corazón ha sido porque me ha apetecido, y no porque he sentido que me hacía falta para ser relevante en la conversación del momento. Quiero estar completamente al margen de la conversación del momento. De verdad, no quiero enterarme de NADA. Quiero estudiar como una persona desquiciada, estar con mi gata y no tener que decirle todos los días "lo siento, no tengo tiempo/fuerzas para jugar contigo, aunque sé que es importante para ti y algún día morirás y me arrepentiré de estar viendo un gato en un reel en lugar de pasando tiempo contigo y además me lo paso tan bien viéndote hacer el tonto pero es que no puedo mover ni un solo dedo". Quiero que todo lo que puede ser simple lo sea.
Me voy por las ramas. Empezar el año: me leí Panza de burro, no me gustó mucho. Acabé un proyecto de punto con el que llevaba desde agosto. Decidí que este año voy a leer poco, porque tengo que estudiar y no me apetece leer aún más en mi tiempo libre. Tengo que decidir qué cosas difíciles merece la pena hacer. ¿Merece la pena ver otra cosa que no sea Gilmore Girls por tercera vez? Si algún día sé la respuesta os la diré.
¿Cositas?
No va a haber Cositas de 2025. He decidido que esta institución anual tan importante para tanta gente tiene que parar un momento porque ya estamos a 18 de enero y quiero dedicarme a lo que demanda mi tiempo ahora, no a lo que tengo atrasado. Ahora tengo que volver a dibujar algo para prepararme para el Hourly Comics Day. Y estudiar. Y espabilar. Y dormirme en los laureles e irme por las ramas y tratarme con suavidad. Para no quedarnos completamente sin cositas, os dejo una pequeña lista. Recuerdo que las Cositas de cada año no son ni mis cosas favoritas, ni han salido en dicho año, ni siquiera tienen por qué gustarme especialmente, aunque normalmente me gustan. Si odiáis algo de la lista, os animo a que me lo digáis y puede que incluso estemos de acuerdo. Como siempre, sin orden específico y para ser leído como si fuese la lista de los nominados a un premio:
- Los Escorpiones, de Sara Barquinero
- Si abro los ojos no es real, de Amaia
- Han cantado bingo, de Lana Corujo
- Spore
- Chak chak chak chak, de Julián Mayorga
- Los restos del día, de Kazuo Ishiguro
- The Good Place (revisionado)
- Emaús, de Alessandro Baricco
- Ciervo dorado, de Pablo y los ciervos dorados
- Lavinia, de Ursula K. Le Guin
- No Shape, de Perfume Genius
- Lonely People with Power, de Deafheaven
- El minero, de Natsume Soseki
- Ser cetáceo, de Francisco X. Fernández
- ZZT, de Anna Anthropy
- Pikmin 4
- I Saw the TV Glow
- Consume Me
Ecosistema de libretas para 2026 (Journal ecosystem)
Llevo muchos años usando agendas, desde que en Bachillerato me di cuenta de que tenía que espabilar si quería entrar en la carrera que quería. O quizás incluso desde antes. Pero fue hace relativamente poco que me di cuenta del papel que tiene... bueno, el papel, en mi vida. En 2022, cuando tuve mi primer trabajo, recuerdo la inquietud que sentía, en la mesa, frente al ordenador, durante horas. Empecé a usar una agenda otra vez (venía de graduarme y del COVID así que hasta el momento no estaba teniendo mucho uso para una agenda, o eso pensaba) y me relajaba tanto escribir todo lo que pensaba en papel que no he parado desde entonces. La agenda y libretas que uso tienen para mí una gran importancia ritual. Ese mismo año empecé a usar plumas estilográficas. Ahora soy el tipo de persona que se compra la agenda del año que viene en agosto y que necesita una calidad concreta que soporte y luzca bien la tinta de las plumas. Ese tipo de persona insoportable, quiero decir, evidentemente.
Tras dos años usando de agenda una Hobonichi Weeks Mega, este año he cambiado un poco el ecosistema. Lo pensé mucho y me decidí por probar la Kinbor A6, para experimentar con una agenda diaria en vez de semanal. El mayor problema: el espacio para notas que hay al final de la Kinbor es muy reducido. Compraba la Weeks Mega específicamente porque tiene muchísimo espacio para notas, y me tranquilizaba saber que podía volcar todo lo que quisiese ahí, sin preocuparme de que se acabase el espacio. Este año tengo mucho más espacio por día pero solo unas 20 páginas de notas al final. La solución: hice una funda estilo Louise Carmen/Traveller's Notebook para llevar la Kinbor junto con otra libreta que me sirviese para anotar todo lo que me apeteciese. De momento llevo: la propia Kinbor, una libreta de Muji para notas y otra libreta, cosida por mí, con una lista de libros. Esta lista de libros es, sencillamente, una lista de títulos que me llaman la atención en librerías y bibliotecas, y me los anoto para buscar información más tarde. En un principio mi idea era utilizar un MD Notebook A6 para notas, pero considerando que la Kinbor A6 tiene mucho más espacio diario para escribir que la Hobonichi Weeks, me ha parecido que quizás era demasiada página. A ver cómo me apaño con la libreta de Muji.
Aparte de la agenda, mis libretas no han cambiado mucho este año ni los años anteriores. Tengo un MD Notebook A5 que uso desde 2023 como diario, a punto de acabarse y, en la estantería, su relevo: exactamente el mismo cuaderno. También tengo un cuaderno A4 que encuaderné como libreta de bocetos. Es mitad papel de bloc de dibujo Canson básico, mitad papel Bristol para usar tintas, rotuladores, etc. Hace menos de un año que lo tengo pero su inmensidad me hace mucho más feliz que el otro cuaderno de bocetos que tengo, cuadradito y pequeñito. Me he dado cuenta de que cuando dibujo en páginas tan pequeñas siento más presión. Sin embargo, si la libreta es grande, siento que puedo dibujar lo mismo una y otra y otra vez hasta que salga bien.
Diría que esto es el grueso de mi ecosistema libretil. Tengo más cuadernos desde hace mucho tiempo. En uno apunto, desde 2012, los libros que leo. En otro las películas y series. También apuntaba las horas que jugaba a videojuegos, pero este mes decidí dejar de hacerlo, porque me aburre y ya no me genera felicidad. Tengo libretas para ideas sueltas fuera de contexto, para vocabularios, para citas de libros, para dibujos muy muy pequeñitos. Aunque las sigo actualizando, en los últimos años la tendencia ha sido hacia la sencillez. Quiero agrupar todo en una o dos libretas, llevarlas conmigo a donde sea que vaya, que pueda ver de un vistazo cómo fue mi año. Anoto las mismas cosas pero menos repartidas. En general, camino hacia la simplificación, tampoco me apetece anotar cosas todos los días porque sí. No me malinterpretéis, me encantan mis libretas como archivo, me siento como una urraca cuyos objetos brillantes son recuerdos, sentimientos y pensamientos. Es solo que ya no me apetece anotar cosas que antes me servían y ahora no. Las vidas y las mentes cambian.
Quiero que mis libretas sean un reflejo de quién soy, qué necesito, cómo funciona mi cabeza. Son una herramienta que lleva años conmigo, de la que no podría prescindir. Sin embargo, es más fácil que nunca caer en el consumismo, comprar de más, no utilizar lo que se tiene. Como aún tengo restos de compras compulsivas de hace siete años o más, y no me apetece arrastrar arrepentimientos, quiero usar aquello que tengo, lo mínimo para que funcione, un mapa simple en mi cabeza, fácil de explicar y de entender a simple vista. Tres libretas principales, cada una con su función clara. Y punto.
Siempre encuentro difícil terminar los posts, pero creo que ya he escrito suficiente para este año y para el siguiente. No sé cómo irá 2026 y no me animo a hacer muchos planes o a intentar adivinar. Espero que estéis bien. Nos leemos. ♥