29 de abril de 2026

Estanterías

Donde divago a raíz de una tarde de delirio organizativo

Este año pude, por fin, bajar a Sevilla en coche con el propósito de subir los libros y CDs que me quedaban allí (la mayoría). Al día siguiente a mi vuelta me puse a ordenarlos en las estanterías y pasé una gran tarde. Me llevó dos horas y tuvo todo lo que uno puede esperar de una intensiva sesión de ordenar: momentos álgidos, momentos graciosos, momentos de bajón de energía en los que parece que no vas a terminar nunca y guardas las cosas en el primer sitio que pillas y listo, e incluso un poco de cardio de subir y bajar de sillas para llegar a los estantes más altos. Igual para la mayoría de gente no tiene tanta chicha, pero para mí hay mucho disfrute en ordenar unos libros.

En general me gusta elaborar sistemas. Creo que se puede ver en mi ecosistema de agendas y libretas, cuidadosamente creado a lo largo de años (unos 11...) estudiando qué me gusta y qué no en el ámbito organizativo, probando distintos materiales y encuadernaciones y cambiando a medida que mis necesidades también cambian. Por eso, no creo que sea una sorpresa para nadie saber que soy uno de esos frikis que tiene sus estanterías ordenadas con mimo.

Pero, ¿cómo ordenamos los libros? ¿Cómo los ordenáis vosotres? Esto es una pregunta seria y me da bastante curiosidad, pero si me vais a responder "alfabéticamente" os lo podéis ahorrar, no tengo vocación estadística. No me parece un mal sistema pero tampoco necesito que nadie me lo explique. Cada cual con sus gustos y necesidades.

Quizás porque mis estanterías han tenido siempre una naturaleza fragmentada, para mí el orden alfabético nunca tuvo mucho sentido. Ccómo organizas alfabéticamente un conjunto de libros repartidos entre varias estanterías? Necesitaba crear —y sigo necesitando, porque en este piso aún tengo el mismo reto— unidades más pequeñas de orden que pudiesen contenerse en sí mismas, que no dependan de que aquí, en el salón, quede a medias la sección de la T y continúe en el dormitorio y la Z esté en la habitación de invitados. Además, me resulta un poco triste juntar los libros simplemente por su apellido, como si te vieses obligado a ser amigo de alguien porque está cerca de ti en el orden de lista de clase. Creo que tiene más sentido que los libros se junten porque tengan características en común, como pequeños grupos de amigos con intereses nicho en común y, sobre todo, que puedan hablar entre ellos.

Como creo que ya estoy empezando a sonar como que me falta un tornillo, diré que he leído algunos libros sobre bibliotecas personales a lo largo de los años. También sobre librerías y bibliotecas públicas. No quiero usar esto como falacia de autoridad, solo es un paréntesis para que os olvidéis de que estoy cucú bananas. ¡Útil! Bueno, en realidad solo quiero decir con esto que es más que probable que todas estas ideas vengan de un libro u otro, pero no puedo citarlos porque, para bien o para mal, todo ha sido interiorizado y no sé de dónde viene. Si algo os suena de otro sitio, probablemente venga de otro sitio. El resto viene de mi interior (ew).

¿Y cómo se ponen los libros a hablar entre ellos? Cuando tienen algo en común, aunque sea pequeño. Podemos intentar evitar una enemistad o incompatibilidad manifiesta entre autores, aunque no siempre sea posible, porque los autores tienen mucho genio y peculiaridades. Podemos empezar por algo general. Por ejemplo, yo empiezo por separar los libros en: narrativa de ficción, ensayo, poesía y cómic. Un poco como una biblioteca, es verdad. Me parece que tiene mucho sentido. Si estás buscando un ensayo, es más fácil que te llame la atención otro libro si también es un ensayo. Esto es muy sencillito.

Luego, depende de la categoría, los ordeno de una manera u otra. En cómics, para mí, tiene sentido crear una especie de orden cronológico subyacente. ¿Por qué? Porque tengo cómics que compré en 2013, cuando aún no había leído ni un cómic en toda mi vida, aparte de los recopilatorios de Mafalda. No me quiero deshacer de ellos porque para mí tiene valor poder observar en una estantería el camino que alguien recorre como lector. Es decir, que empiezo poniendo a la izquierda los primeros cómics que compré. Casualmente, tienen bastante en común, porque empecé por superhéroes como temática general. De ahí puedo empezar a hilar a cómics más actuales para mí: Ojo de Halcón de Fraction y Aja > Sex Criminals de Fraction y Zdarsky > otros cómics NSFW. Intercalo algunos que creo que pueden pegar bien por el medio. Por eso la cronología es una guía pero no una regla firme. Normalmente, en ficción, ensayos y poemas, coloco juntos todos los libros de un mismo autor, pero los cómics son, por lo general, una obra más colectiva, de guionista y artista, y aquí rompo un poco la regla. Junto unos webcómics con otros webcómics. Junto a un autor con su pareja.

Cuando no ordeno cronológicamente me cuesta empezar a colocar libros en el estante. Voy cambiando el orden constantemente, mi estantería es un espejo que refleja mis intereses y mi mente. Oculto aquellas cosas que son menos de actualidad en mi vida, que quizás leí con 14 años y de las que me apena desprenderme. Pongo al frente lo más actual, pero lo otro está ahí, para quien lo quiera encontrar. Poesía puede estar en un solo estante, igual que ensayo, que ahora sirve de cabecera de cama de mi gata. La ficción ya es otro asunto. Ahí empiezo a subdividir un poco más. Ciencia ficción tiene su propia estantería. Novela contemporánea, otra. Me río cuando se me ocurre colocar Casa de hojas junto a libros sobre relaciones personales y amorosas, pero realmente es un libro sobre relaciones, así que ahí va. Misterio, una sección muy modesta. Pongo El curioso incidente del perro a medianoche junto a Sherlock Holmes, porque sé que ahí es donde le gustaría estar. Los dos libros que tengo sobre gatos van, claramente, juntos. Fantasía, un poco escondida, ya no me importa tanto —hay un máximo de años que una persona puede esperar por el tercer libro de una trilogía sin perder el interés. ¿Dónde pongo todos estos libros de Hermann Hesse que me agencié cuando era mi autor favorito? Pues igual les tendré que poner su propio estante. Lo dejo pendiente.

Aún quedan libros sueltos, pero me cansé. Ya reordenaré cuando tenga ganas. Pero las ganas nunca llegan, siempre falta tiempo, y así es como nace un orden en las estanterías. Puedo navegarlo, que es lo que importa. Intenté remediar errores del orden anterior, pero inevitablemente este orden tendrá sus propios errores. Ahora los libros ya no están en cajas y puedo sentarme en el sofá a mirarlos y sopesar mi próxima lectura. Igual releo alguno para recordar su temática y reordenarlo mejor...

Fotito de un estante con mis libros y CDs

Algunas cosas que me alivian la cabeza últimamente

Como sabéis que me gusta hacer listas, voy a mencionar algunas cosas que están haciendo la vida un poco más llevadera últimanente. Igual alguna os despierta el interés.

- Hacer yoga
Esto siempre, desde que empecé a hacerlo hace más de dos años porque mi cuerpo no daba para ningún otro tipo de ejercicio. Siempre me da tanta pereza ponerme pero me siento tan bien después.
- Jugar a videojuegos
A pesar de que es algo que me gusta mucho, me encuentro constantemente con que juego mucho menos de lo que me gustaría. Estoy jugando al nuevo Tomodachi Life, que me está entreteniendo y divirtiendo, y a Titanium Court, que más de lo mismo pero además me está devolviendo muchísimo amor por el medio. Aparte, de vez en cuando me pongo con algunos juegos del UFO 50.
- Drifting Off with Joe Pera
Si no habéis visto Joe Pera Talks With You, os recomiendo encarecidamente que lo hagáis y además os envidio muchísimo, porque me encantaría verla de nuevo por primera vez. De todas formas, siempre podéis escuchar este podcast para iros a dormir. Me he reescuchado el primer episodio —va sobre sopa, qué más queréis— como mil veces y me sigue reconfortando de la misma manera que la primera vez.
- Marcapáginas de gatito que me regaló María
Siento mucha ternura por este marcapáginas (perdonad que no adjunte imagen). Me hace feliz abrir el libro y verlo dentro, porque me recuerda cosas más simples: lo mucho que me gusta leer, por ejemplo.
- La banda sonora de Katamari Damacy
Estupenda para estudiar. Yo estoy gastando este vídeo de tanto ponerlo (lo he puesto dos veces pero eso para mí es mucho).